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La palabra “urología” deriva de dos palabras de origen griego: oûron que significa “orina” y –logia que significa “estudio, tratado”, de manera que su interpretación textual se refiere al “estudio de la orina” y esto nos da una idea de que se trata de un área de la medicina muy importante, tanto para hombres como para mujeres.

La definición que nos ocupa hoy en día es la siguiente: especialidad médico-quirúrgica que se encarga del estudio, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que afectan el sistema urinario, las glándulas suprarrenales (estructuras que se encuentran arriba del riñón) y retroperitoneo (sitio anatómico en donde se asientan los riñones y otras estructuras en el abdomen) de hombres y mujeres, así como enfermedades del aparato reproductor masculino (genitales externos e internos).

De esta última parte de la definición es de donde deriva que nos conozcan como los “ginecólogos de los hombres”, sin embargo, esto puede generar confusión dado que, como vimos anteriormente, la urología es muy extensa en su estudio.

Dentro de la misma urología hay subespecialidades, a saber: la andrología que es la encargada del estudio e investigación de cualquier aspecto relacionado con la función sexual y la reproducción masculina; la oncología urológica que, como su nombre lo indica, estudia los tumores malignos y benignos del tracto urinario; la endourología que son las maniobras de mínima invasión dentro de la luz del tracto urinario; la urología pediátrica, un mundo totalmente distinto al del adulto, tanto en su manejo como en su estudio y diagnóstico y por último, el trasplante renal, aunque esto último también es manejado por el cirujano de trasplantes.

Los principales padecimientos que ve el urólogo en la Península de Yucatán, las “piedras” en las vías urinarias (litiasis) son la enfermedad urológica más frecuente. Su alta tasa de morbilidad hace que los gastos públicos y privados para su tratamiento sean elevados. Sin embargo, en el Instituto de Urología Avanzada del Sureste, contamos con todos los recursos humanos y tecnológicos para dar solución a esta enfermedad.

Parte importante de este manejo, no sólo es resolver la piedra, sino evitar que el paciente siga formándolas, por eso, trabajamos en conjunto con un grupo de profesionales (nutriólogos, nefrólogos, etc.) con el compromiso de mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. Otra de las enfermedades de alta tasa de prevalencia y morbilidad es el crecimiento prostático y el cáncer de próstata, causa número 1 de mortalidad en el hombre. La próstata es una glándula que forma parte del sistema reproductivo masculino. Produce el 85% del semen y rodea al conducto que lleva la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo.

Su aumento de tamaño es muy común después de los 50 años y, con el paso de éstos, es más probable padecer alguna enfermedad propia de esta glándula. Esto, actualmente, es un problema de salud pública por la inversión de la pirámide poblacional en donde, hoy en día, hay más adultos mayores que jóvenes adolescentes.

A lo que más le tememos como hombres al visitar al urólogo, es al tacto rectal, que, desgraciadamente en nuestra idiosincrasia mexicana está muy arraigado como una “violación” a nuestra intimidad masculina. El tacto rectal es una herramienta importante en el diagnóstico de los problemas prostáticos, junto con el antígeno prostático específico que es un estudio de sangre.

Sin embargo, no siempre el tacto es necesario, al menos en los hombres con niveles de antígeno prostático normales, por tanto, no toda visita al urólogo significa tacto rectal. No tengamos miedo de ello. Eliminemos la primera idea del párrafo de nuestra mente.

Dejemos otro tipo de enfermedades para otra ocasión en la que nos leamos. Háganos saber a través de nuestros correos electrónicos los temas de su interés para tomar en cuenta y poder comentarlos en esta columna.

Aprovecho para dejarles algunos datos históricos sobre la urología: la urología como ciencia nace en el siglo XVI con un médico español llamado Francisco Dias (Alcalá de Henares, 1527-Madrid, 1590) al cual consideramos como el “Padre de la Urología Universal”. Hacia el siglo XIX en los Estados Unidos, el Dr. Hugh H. Young desarrolla técnicas quirúrgicas esenciales en el manejo de enfermedades de la próstata.

Y en México, consideramos al Dr. Aquilino Villanueva Arreola, fundador del Servicio de Urología del Hospital General de México O.D., (donde un servidor se formó como especialista), como el “Padre de la Urología Mexicana”, esto, hacia los años 20´s del siglo pasado. Por último, quisiera agregar el momento ideal para acudir al urólogo, Hablando únicamente de prevención, desde que estamos entrando en la etapa de la adolescencia deberíamos de visitar al urólogo, al menos los hombres, ¿por qué? Porque hay cosas que podemos detectar y enseñar a los hombres adolescentes en ese momento, sobre todo, enseñarle a auto explorarse los genitales (pene y testículos), así como a la mujer adolescente el ginecólogo le enseña la autoexploración de los senos como parte integral de su educación. Recordemos que más vale prevenir que lamentar.